lunes, 13 de diciembre de 2010

Mula Alma. Mono Fontana para Spinetta Jade

domingo, 12 de diciembre de 2010


No suelo hablar sobre libros, pero en estos días hubo uno que me sacudió bastante. Es de mi buena amiga Josefina Ludmer; menester que por ella no soy doctor por haberme bochado mi tesis sobre Borges y su relación con los depósitos de inodoro, así y todo la voy a felicitar.
Aquí América Latina. Así se llama el ensayo, nombre choto si los hay, influenciada por Julio Marbiz probablemente. Mas allá de todo, el libro cuesta digerir un poco al principio porque aparenta ser puro artificio con cero contenido pero luego va tomando forma.
Tiempo. Pequeño tema si los hay, pero así y todo lo aborda, el tiempo latinoamericano y el del primer mundo, casi imposible de unir, de relacionar; ella lo logra, pero en su imposibilidad. Probable punto mas alto del libro, el desarrollo generacional europeo y norteamericano en contraposición al nuestro. Se hace difícil tomar consejos de ellos, porque claramente no son de nuestro tiempo.
Globalizar. ¿Es posible?. Se intenta cosntantemente, es lo que se pretende. Unificar las culturas es una empresa cansadora y de seguro sangrienta. Hay cosas que nosotros no vamos a comprender de otros, y ellos, tampoco. Que la insurrección parta de ellos, en su caso, seria lo mejor.
Mas tarde nos habla de un fascismo como forma de dominio, de colonialismo actual, teniendo en cuenta que ya no hay territorios para usurpar. Es para pensar, no dogmatizar, pero para tenerlo en cuenta.
La loca se mete hasta con la literatura y plantea la idea del fin del relato como genero, a consecuencia de la fusión de influencias de todos los géneros artísticos, culturales, sociales, económicos, etc. El arte hoy en día es sumamente abarcativo y por ello su posiblidad de escandalizar de gran manera. Puntos interesantes, para tenerlos en cuenta.
En casi al final del texto la cosa se pone brava y seguramente mas de un licenciado, doctor magíster y porque no polista, se cagaría a trompadas con la endeble Josefina, porque la guapa muy tranquila propone la idea del fin del concepto "campo" del intocable Bourdieu. ¡Tomá mate y avivate papaaa! Por lo menos, y creo que algo es seguro, las literaturas y otros artes destrozan fronteras. No es poco, sin lugar a dudas.
Todo esto es solo una pequeña muestra, sumamente recomendable al igual que no lo es la aventura del pensamiento de Ferchu Savater.
Bien Josefina.

martes, 28 de septiembre de 2010

No hay pasos que nos salven del decoro de las cosas bien hechas.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sr. Freud


Puede figurarse olvidado
quien se presenta ausente.
Todos nosotros damos existencia a tu intelecto,
vos la permanencia a muchos otros.

Odiarte es otra parte natural de verte presente.
El claro-oscuro marcado,
la insistencia constante
de haberte olvidado.

Allanar la muerte en tu camino
es el empeño de verte vivo.
La tesitura es mi temor de no poder
ser el puente posible entre tu virtud
y la decadencia propia de todo aquel
que lucha por estar presente
en tu pupila ajena.
El conocimiento que uno adquiere con los años no es casual ni mucho menos su asimilación. Adaptarce al medio nos cuesta una parte de nuestra personalidad, si es que ésta existe en tanto que característica identitaria.
Toda la suma de los errores, el fruto de ellos, la ayuda, el dinero, la lectura; armas de nuestro posible discurrir
metódico y con idea futura de placer (Aguinis matate).
Sopesar los cambios que se van sumando no es moco de pavo,
dilucidarlos a muchos le lleva la vida; solo hay una premisa clara: nada es abarcable, nunca podrás circular con solvencia sin el remordimiento de tratar comprender y avanzar. Pocas veces un sentimiento es absoluto, salvo la inercia de despejarlos. Cuando algo se te presenta posible, digno de conocerlo y disfrutarlo, es allí donde hay que ondar, y no por uno sino por la sumatoria de seres que nos secundan.
Desprenderse de lo que uno cree seguro es la
rutilante manera de comprender cuál es tu naturaleza.

martes, 17 de agosto de 2010

¿Quuuuuué?


( Primero ver foto)
Una simple cuestión al respecto. ¿Es escribir en el agua o en la arena los textos escritos porPiglia, Ludmer o Sarlo que rescataron del ostracismo intelectual a Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal? Recordemos que Borges ya pasaba los 65 años y había escrito sus mejores libros (que luego serían clásicos) cuando estos investigadores resalsaron su obra abriéndole los ojos a una gran parte de nuestra sociedad. También no olvidemos el vacio ejercido a Marechal por parte de sus ex camaradas del oficio, que le costó la tardía pero lograda reinvidicación años antes de su muerte.
Pensar que es vano escribir o analisar obras que en el momento no son concideradas clásicos (y qué importa si nunca lo serán), es una locura que desintegra la infinitas obras literarias, ¡que desintegra la pluma que escribe la obra!.
Ningún texto puede cargar con el mote de ser preferible de analisar, el canon no deja de ser una mera idea general, que claro está, es sumamente subjetiva.