jueves, 26 de marzo de 2009

El micro de la escuela (si, ese que se parece poco y nada al de Otto de los Simpsons)

Es copiosa la manera en que escucho hablar a los viejos de la falta de ganas que tienen los chicos por ir a la escuela, y es casual que hoy parado en una vereda veo frenar al mítico micro de la escuela, ese que lleva y también suele traer a los chicos de su casa a la escuela y de ésta nuevamente a su casa. Y no puedo negarlo, se me nublo un poco la vista, y no por los niños que corriendo se subían a éste de la mano de la celadora, sino por los ojos maravillados de alegría y emoción, que sostenían la mirada de un par de pibes, que tras la ventana de un primer piso improvisado, perseguían desde lo lejos el futuro de unos cuantos.

:- Salud, dame la mano, invitame a sentir.

sábado, 7 de marzo de 2009


-Cuando hay un gran deseo, aun durmiendo se desea ¡qué he dicho!, aun en el delirio de la fiebre se continúa deseando... en la agonía se desea... ¿Qué digo? Hasta los condenados a muerte desean. Muchos piden, como gracia postrera, poder poseer a una mujer. Tan maravilloso es el instinto creador del hombre. Únicamente los hombres poca cosa hacen filosofía de su castración mental. Cuando usted choque con un imbécil que diserte sobre su inercia, puede estar seguro de que se encuentra frente a un monstruo de la envidia y de la impotencia.

Los Lanzallamas. Roberto Arlt