
No abraces, te fue impedido.
No te muevas, te es imposible.
Tomo tu mano, quito la espada.
Ríe Damocles.
Tu marmóreo rostro cae,
la luz hace tu vida.
Rubio centelleo, labio inclinado.
Ofreceme la noche, dame el claro desvelo.
Desde el magma te observo,
veo tus ojos, veo tu ojo;
No me prives la posibilidad de contemplar,
la potencialidad de tu sexo.
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