Es copiosa la manera en que escucho hablar a los viejos de la falta de ganas que tienen los chicos por ir a la escuela, y es casual que hoy parado en una vereda veo frenar al mítico micro de la escuela, ese que lleva y también suele traer a los chicos de su casa a la escuela y de ésta nuevamente a su casa. Y no puedo negarlo, se me nublo un poco la vista, y no por los niños que corriendo se subían a éste de la mano de la celadora, sino por los ojos maravillados de alegría y emoción, que sostenían la mirada de un par de pibes, que tras la ventana de un primer piso improvisado, perseguían desde lo lejos el futuro de unos cuantos.
:- Salud, dame la mano, invitame a sentir.
stove top grill
Hace 5 años.
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