
¡Mierda que fuiste guapo!
Yo no lo hubiese logrado.
Piñas he repartido a lo loco,
También recibí, claro.
Pero enfrentar, esquivar y ganar por puntos,
Vos solo.
Se me torna difícil discernir tu triunfo,
Ya lo lúdico muchas veces me supera.
¿Y si en realidad fue obra de otro?
Dificulto.
Al compadrito se le ha hecho complicado comprenderte.
Dudar es obra de todos los días,
Razonar puede ser eterno.
Desear que otro triunfe con tu sangre es de macho,
Y bien puto fuiste al mostrar tu nuca,
Pero la mesa siempre estuvo bien puesta.
Deseoso está aquel de pecho ancho de tener tu pisada,
no hay vereda angosta que no soporte tu calzado.
A diferencia de la vida la muerte es eterna.
Pocas cosas hay en mi mente:
Tres banderas, un techo, tu herramienta,
Y el sustento latente de una obra bien hecha.
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