jueves, 15 de julio de 2010

Objeción

La muerte propiamente dicha no existe. No existe ni física, ni sensorialmente, ni es constatable por algún medio. Como fenómeno es inexistente, nunca se establece en el hombre, porque el humano es un ser vivo hasta que deja de serlo. La muerte no es una enfermedad, no es un síntoma que se guarece en nuestro cuerpo provocando el cesamiento. El cuerpo como tal se corrompe en tanto que materia, sucediendo finalmente el detenimiento del pulso vital.
No se presenta el proceso de muerte en
ningún momento, el paso de la vida al carecimiento de ella es un instante que no es físicamente detectable porque no transcurre temporalmente.
Se está vivo o se está muerto, pero la muerte nunca se presenta ante
nosotros. No es un fenómeno natural, no es un proceso, por lo tanto mucho menos es un mal.
Temerle a la
muerte es baladí, es temerle a la nada, y de la nada, nada proviene.
El cuerpo humano vivo, desde su nacimiento, es
potencialmente cadáver, carroña. La muerte no se registra, se es.

2 comentarios:

keki dijo...

Muy buen texto. Y la fótico del relax intelectual.
Con respecto a la parca. Onetti decía que hagamos lo que hagamos nada podrá abolir a la muerte. Si bien se conoce el Escepticismo de mi tio, algo me hace eco a estas palabras alentadoras. Yo creo que es peor la espera de ese algo, que ese algo en si. Es peor el miedo a la muerte, que la muerte. Pero el miedo sabe a muerte, y ahí cagamos en ese jueguito semiótico.

keki dijo...

ah!!!. Bienvenido.